Dra. Susana Fernández Carral

Ex coordinadora nacional del Programa Federal de Chagas.

fotografía: Mariana Sanmartino

 

Hace cien años el médico brasileño Carlos Chagas descubrió el parásito que causa la trypanosomiasis americana, el vector biológico que la transmite -la vinchuca- y describió la enfermedad infecciosa que iba a trascender con su nombre por toda Latinoamérica.

El “mal” como se lo ha llamado durante tanto años no es un mal, es un problema con características tan complejas que trasciende el concepto de enfermedad por su naturaleza multicausal, donde se juegan factores ambientales, sociales, políticos, geográficos y económicos entre otros. Y esto de dejar de considerarlo un “mal” tiene un aspecto más práctico que ideológico ya que la definición de mal trasunta una idea de hecho mágico, de fenómeno sobrenatural que desnaturaliza de algún modo la manera de resolverlo. El Chagas no es un mal, apenas es una enfermedad y tiene mucho de problemática sociopolítica, antropológica y ambiental.

De esta manera la solución debemos buscarla rigurosamente en la integralidad de la política.

Por eso cuando asumimos la tarea de desarrollar una propuesta para mitigar el daño histórico que sigue provocando el Chagas en la Argentina, entendimos que lo esencial era contextualizar correctamente el tema e invertir, adjuntarle un financiamiento permanente que permitiera trabajar no solo sobre el parásito y el insecto sino también sobre el hábitat perdido de la vinchuca con el desmonte por el fenómeno de la sojización creciente, la triada comunicación-educación-prevención de la población afectada y el abordaje de la vivienda entendida más como fenómeno antropológico que arquitectónico.

Y algo avanzamos… se logró constituir un programa con un presupuesto propio para aplicar y con una estrategia claramente explicitada en su momento, pero no hemos alcanzado la meta y el siglo XXI se inaugura con los estigmas del XIX interpelando a cada paso los esfuerzo realizados.

Lo que nos queda claro es que desde un ministerio con atribuciones recortadas no se puede resolver definitivamente la cuestión, que se requiere decisión política y continuidad en la política y que la endemia no terminará con el dictamen de una ley porque que la ley solo tiene alcance cuando se la aplica.

Son cien años y acá estamos, con la expectativa que aún nos queda de cerrar un capítulo que los afectados y muchos dedicados a la salud pública conservamos.